Un concepto diferente en hospedaje provista de 5 habitaciones, una matrimonial, una doble, dos triples y una suite, dos terrazas una con vista panorámica al Valle en lo posterior y la delantera con una vista vivencial sobre el Parque,Plaza de Eucaliptos, La Piazza, Pizzería da al visitante una sensación diferente, la sensación de estar hospedado en su casa, o disfrutar de la abuela donde desde niño ansiaba los fines de semana, las vacaciones, compartir con los suyos, disfrutar de un desayuno acompañado de la abuela al aire libre, tomar un chocolate delicioso al final de la tarde, caminar por la plaza en medio de los árboles y disfrutar de esas conversaciones en familia. La Villa ofrece esa experiencia tradicional, transportar a sus huéspedes a esa época disfrutar de las cosas sencillas pero con un gran valor sentimimental.

Las habitaciones reflejan lo que se vivia en familia en aquella época, cuando llegaban las visitas por ello el nombre sus habitaciones, cada una con una decoración especial con los detalles de los tíos, los primos, nace la habitación de La Abuela, Los Chicos, Las Chicas, Los Primos y Los Invitados son los nombres especiales que lleva cada una de las habitaciones fruto del espíritu por lo cual fue construida.

La Cuenca de antaño una Cuenca de hace 60, 70 años en la que particularmente la familia tenía un laso fraterno muy fuerte, donde la vacaciones, el carnaval, Semana Santa, aglutinaba a los abuelos, a los tíos, a los primos, en una hacienda, en este caso en Villa Ana María, era muy común recibir a los primos de Guayaquil, de Quito, a los tíos de Loja que venían a pasar una larga temporada en la hacienda, ese sabor clásico, ese sabor especial generó los nombres de cada una de las habitaciones, términos muy cuencanos muy usados en nuestra cotidianidad, haciendo referencia a los hijos, las chicas término de profundo sentimiento cuencano, con todo esto Villa Ana María se convierte en un destino diferente y único, para vivirlo y disfrutarlo junto con la familia, por que nosotros ya lo vivimos como familia y pretendemos que ustedes también lo experimenten, son 70 años de historia que hoy nuevamente nace con su grata visita.

Villa Ana María "El comienzo de una historia"

Villa Ana María, inspirada en una plumilla traída desde Francia, es la muestra palpable del gran amor y devoción que Luis Mario Polo Toral tuvo por su hija Ana María, a quién por causales de la vida, la perdió con tan solo cuatro años y medio de edad, su construcción inicio en el año de 1946 y fue terminada en 1952.

Desde la fecha de su construcción hasta el 2013, fue una casa de hacienda llena del calor y la armonía de un hogar, en la actualidad es un nuevo concepto de hospedaje en Cuenca. Ha sufrido varias intervenciones pues el tiempo ha hecho de las suyas, sin embargo, se ha buscado mantener su característico estilo francés original, elaborada con materiales la tradición española y cuencana; edificada con argamasa de cal y ladrillo gigantón propios de la época, donde se distribuyen 5 habitaciones y amplias áreas sociales, esta hermosa infraestructura ha sido testigo y sobreviviente de hechos naturales como aquel que tuvo lugar a inicios de los 90s cuando se produjo el desplazamiento del cerro Tamuga en las canteras de la Josefina, provocando un taponamiento, el agua llegó a cubrir la segunda planta, y al romperse el dique se logra evacuar el agua quedando la Villa sin sufrir mayores daños.

Su restauración y reconstrucción iniciada en el año 2013 y culminada en el año 2016 le fue confiada al nieto del primer propietario, pues, quién más podría ponerle el amor, cariño y compromiso como en algún momento lo hizo Luis Mario Polo Toral; involucrando en este proceso a más de 50 personas, entre ellos:albañiles, arquitectos, decoradores, restauradores.

Sus puertas fueron abiertas al público en el mes de noviembre del presente año(2016), se han implementado varias áreas de atención al público, las mismas que poseen detalles muy especiales e interesantes como lo es, el pozo que antiguamente proveía de agua para el hogar y que se encuentra en pleno funcionamiento. La piedra de antaño fue originaria de una mina en la provincia del Cañar, que en la actualidad pudo proveer los nuevos componentes para Villa Ana María, sus columnas, el icono de la plaza central, su pileta, todos tallados y trabajados a mano.

Para su reconstrucción se reutilizaron todos los materiales propios de la casa; los pisos, las tejas, e incluso con mucha delicadeza se reusaron las baldosas originales que hoy se encuentran distribuidas en varias áreas que componen la Villa, cabe mencionar que se respetaron cada uno de los espacios incluyendo el de las puertas; la casa estaba provista de 2 graneros en el sub suelo que fueron recuperados y convertidos en 2 cavas llenas de magia, cavas edificadas sobre piedra de río y argamasa de cal y arena; otro dato importante y propio de las haciendas de la época son las entradas de acceso, delimitadas por árboles, en este caso el ciprés rosado, los mismos que con el pasar del tiempo habían muerto. Estos árboles de ciprés fueron talados y tratados construyendo varios muebles y parte de su decoración, en especial la pared que podemos encontrar en el área de la Chococafetería.

Villa Ana María se encuentra ubicada en Challuabamba el principal polo de desarrollo habitacional de la ciudad de Cuenca un sitio muy similar en concepto al Valle, Cumbayá en Quito, San Borondón en Guayaquil, hoy se ha trasnformado en uno de los lugares preferidos para vivir en familia, con un clima favorable 3° más caliente que Cuenca, a 15 minutos de la ciudad se destaca por ser la nueva zona de vivienda, pues se encuentra en pleno desarrollo urbanístico donde la gente disfruta mucho del clima, de la naturaleza, las amplias extensiones de terreno y casas muy cómodas, sus habitantes experimentan un estilo de vida diferente, Challuabamba se encuentra a 15 minutos de la ciudad de Azogues, a 20 minutos de Guacaleo – Paute concibiendose como un sitio estratégico para llegar y visitar todos los atractivos de la zona.